Introducción temática

Palabras para elevar el corazón

Las oraciones recibidas de la tradición nos ayudan a dirigirnos a Dios con confianza. Recítalas despacio, dejando que sus palabras se conviertan en una respuesta personal de fe.

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Una pausa para orar

Busca un momento de silencio, haz la señal de la cruz y recoge el corazón. No hace falta apresurarse: una oración atenta puede acompañar y transformar toda la jornada.

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